Tiempo de lectura 7 minute(s)

¿Qué es la deflación, por qué surge y cómo podemos proteger nuestras finanzas e inversiones de sus efectos?

  • La deflación es un fenómeno que surge cuando se produce una disminución de los precios de los bienes y servicios de un país durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Este fenómeno surge cuando la oferta de bienes y servicios de un país supera a la demanda y puede aparecer por distintas causas, como una reducción de consumo, un exceso de producción o incluso un ajuste estructural.
  • Evitar guiarse por las emociones, diversificar y mantener el presupuesto personal bajo control puede resultar clave para proteger nuestras finanzas e inversiones en épocas de deflación.
  • La deflación es un fenómeno que surge cuando se produce una disminución de los precios de los bienes y servicios de un país durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Este fenómeno surge cuando la oferta de bienes y servicios de un país supera a la demanda y puede aparecer por distintas causas, como una reducción de consumo, un exceso de producción o incluso un ajuste estructural.
  • Evitar guiarse por las emociones, diversificar y mantener el presupuesto personal bajo control puede resultar clave para proteger nuestras finanzas e inversiones en épocas de deflación.

Donde tu dinero trabaja para ti

Invertir implica riesgos

Saber más

La inflación es uno de los conceptos económicos que más suele preocupar a los consumidores, pero dentro del entorno económico existe un fenómeno antagónico que, si bien no suele acaparar tantos titulares, también resulta de gran preocupación para los principales organismos financieros: la deflación. 

¿Qué es la deflación en economía?

La deflación, también conocida como inflación negativa, es un fenómeno que surge cuando se produce una disminución de los precios de los bienes y servicios de un país durante un periodo de tiempo prolongado. Este concepto, antagónico a la inflación, aparece cuando se produce un aumento de la oferta sobre la demanda, y aunque a primera vista pueda parecer positivo, la realidad es que puede acarrear importantes consecuencias para la economía. 

Durante los periodos de deflación, se produce un descenso de la demanda que impacta negativamente en las compañías, que se ven obligadas a reducir sus precios a la baja. Al reducir los precios, estas empresas generan menores beneficios, lo que puede llevarlas a realizar ajustes empresariales, como una reducción de salario o de plantilla. Como consecuencia, el consumo de los usuarios se verá mermado, provocando, a su vez, un círculo vicioso en el que la demanda seguirá cayendo frente a la oferta. Por ello, la deflación representa un reto para los Gobiernos y un problema tanto para los consumidores como para los inversores. 

¿En qué se diferencia la deflación de la inflación?

La deflación y la inflación son dos términos antagónicos: mientras que la inflación representa la subida generalizada de los precios de una economía, la deflación representa las caídas. Ambos fenómenos se miden con el IPC del país, aunque de forma distinta. Así, se considera que una economía entra en periodo de inflación cuando el IPC es positivo durante un periodo prolongado de tiempo, mientras que se entiende que una economía está en deflación cuando este indicador se mantiene en terreno negativo durante un periodo de tiempo prolongado. 

Durante un periodo de inflación, el poder adquisitivo de los consumidores se reduce, ya que, al aumentar los precios, el número de bienes y servicios que se pueden adquirir con una misma cantidad de dinero disminuye. Durante la deflación, en cambio, el poder adquisitivo aumenta, ya que, al reducirse los precios, con una misma cantidad de dinero se pueden adquirir más bienes y servicios. Sin embargo, esta revalorización del poder adquisitivo es cortoplacista y, a largo plazo, la deflación puede provocar grandes problemas en la economía personal de los consumidores, al tiempo que castiga al entramado empresarial.

¿Y de la desinflación?

La deflación y la desinflación son dos conceptos que, si bien pueden resultar semejantes a primera vista, presentan un importante matiz que los diferencia: el crecimiento de los precios. Mientras que en una deflación los precios disminuyen, en la desinflación los precios aumentan, aunque a un ritmo más reducido que antes. Es decir: en una desinflación no se produce una caída de los precios, como sí ocurre en la deflación, sino una disminución del crecimiento sostenido, manteniéndose siempre en terreno positivo. 

Imagen que muestra el canto de unos billetes en un artículo sobre qué es la deflación
 

¿Qué países han sufrido deflación recientemente?

El fenómeno de la deflación se ha dado con frecuencia a lo largo de la historia. Por eso, existen numerosos casos reales y recientes. Algunos de los ejemplos más conocidos son: 

  • Japón en la década de 1990: tras el estallido de su burbuja inmobiliaria, el país nipón experimentó una década de estancamiento económico y de deflación sostenida.
  • Gran Depresión (1930): en Estados Unidos los precios cayeron drásticamente durante la crisis de la época, lo que agravó la recesión.
  • Deflación en España (2014): durante la crisis económica, España registró periodos de deflación debido a una baja demanda y los altos niveles de paro que se alcanzaron.

Además de estos tres casos, a lo largo de la historia se pueden identificar distintos periodos de episodios deflacionarios, como los siguientes:

Tabla con ejemplos de deflación

¿Cuáles son las causas de la deflación? 

La deflación es un fenómeno que, por norma general, suele aparecer cuando la oferta de bienes y servicios de un país supera a la demanda. Sin embargo, pueden identificarse varias causas que pueden empujar al país a adentrarse en este escenario:

  • Reducción del consumo y la demanda. La incertidumbre económica o un descenso en los ingresos provoca que los consumidores tiendan a gastar menos, provocando un descenso en la demanda que puede desembocar en un escenario de deflación.
  • Exceso de producción. Cuando se produce un incremento de la producción de los bienes y servicios que el mercado no puede absorber, los precios tienden a disminuir, a fin de dar salida al excedente. Si este fenómeno ocurre de forma generalizada, la deflación puede dispararse.
  • Políticas monetarias restrictivas. Una subida de los tipos de interés o una menor circulación del dinero limitan el gasto y la inversión, lo que puede empujar a un periodo de deflación.
  • Ajustes estructurales. Los cambios en la economía global, como una mayor competencia internacional, también pueden provocar deflación.
  • Crisis económicas. En periodos de crisis económicas o recesión, el consumo de la población también tiende a reducirse, provocando una disminución en la demanda y favoreciendo la deflación.
  • Avances tecnológicos y abaratamiento de costes. En ciertos casos, la deflación no es sinónimo de un escenario económico adverso, sino que puede surgir por la aparición de ciertas mejoras tecnológicas que permitan aumentar la producción y abaratar los costes.

¿Cuáles son las consecuencias de la deflación y cómo puede afectar a nuestras finanzas? 

La deflación es un fenómeno que puede traer ciertos efectos positivos entre la población. Durante estos periodos en los que los precios disminuyen, el poder adquisitivo de los consumidores se incrementa, por lo que podrán adquirir mayores bienes y servicios con un coste más reducido. Además, al reducirse el consumo, también se fomenta el ahorro, lo cual puede ayudar a las personas a cumplir con sus objetivos financieros. Estos efectos, sin embargo, son cortoplacistas: en el largo plazo, la deflación puede traer graves consecuencias para la economía y, consecuentemente, para las finanzas  e inversiones de la población. Así, entre los principales efectos que este fenómeno puede desembocar, destacan:

  • Caída del consumo. Al ver una caída en los precios, los consumidores tienden a retrasar las compras durante los periodos deflacionarios, ya que esperan que el coste siga reduciéndose.
  • Reducción de los beneficios empresariales. Al reducirse el consumo de los consumidores, los beneficios empresariales tienden a disminuir, ya que, para dar salida a los productos, las compañías reducirán su precio. De igual manera, los márgenes también disminuyen.
  • Crece el desempleo y los salarios disminuyen. Dado que los beneficios empresariales suelen reducirse en periodos deflacionarios, en estos escenarios también suele incrementarse el desempleo, ya que las empresas buscarán reducir costes. Asimismo, también es probable que se contengan las subidas salariales.
  • La inversión se paraliza. En un entorno en el que los beneficios empresariales disminuyen, la inversión de las compañías en nuevos proyectos también tiende a reducirse.
  • Aumenta el valor real de la deuda. En un entorno deflacionario las deudas aumentan en términos reales, lo que dificulta su pago tanto para particulares como para empresas.

De igual manera, un fenómeno deflacionario que se extienda por un largo periodo de tiempo puede traer consigo importantes crisis económicas, con los consecuentes efectos sobre la población.

¿Cómo podemos proteger nuestras finanzas e inversiones en una época de deflación? 

La deflación puede afectar gravemente a la cartera de la población. Sin embargo, existen algunos consejos que se pueden aplicar para reducir su impacto negativo:

  • Diversifica. A la hora de invertir, es recomendable no destinar todo el capital a un único activo o industria: en su lugar, se recomienda formar una cartera de inversión en la que tengan presencia activos de distinta naturaleza y sector, a fin de mitigar las posibles pérdidas.
  • No te dejes guiar por las emociones. A la hora de invertir en un periodo de deflación, es importante no dejarse llevar por el miedo y mantener la calma ante las noticias económicas de carácter negativo. Mantenerse al día de la actualidad económica, de las decisiones de los principales organismos financieros y de los balances de resultados de la firma será clave a la hora de formar una opinión bien informada, con la que podremos movernos con mayor cautela dentro del mercado. En este escenario, también conviene recordar que las inversiones a largo plazo tienden a revalorizarse. 
  • Evita asumir nuevas deudas. A pesar de que en periodos deflacionarios los precios tienden a reducirse, los créditos no disminuyen su coste. Por ello, es importante mantener las deudas bajo control, a fin de prepararnos para una posible reducción de nuestros ingresos.
  • Controla tu presupuesto personal. Mantener nuestro presupuesto personal bajo control puede ayudarnos a evitar asumir gastos innecesarios y a evitar un endeudamiento excesivo. De igual manera, construir un colchón financiero puede resultar clave de cara a afrontar algún imprevisto financiero.

La deflación es un fenómeno complejo que puede traer graves efectos en la economía. Comprender su naturaleza, causas y consecuencias será clave de cara a afrontarlo y proteger nuestras inversiones.

Invertir con XTB

En XTB, puedes invertir hasta 100.000 euros al mes sin comisiones de compra y venta en más de 3.500 acciones y 700 ETF de grandes compañías a escala global. Además, aquellos que quieran invertir en varios tipos de activos a la vez pueden hacerlo a través de nuestros planes de inversión, una funcionalidad que permite combinar distintos títulos, programando las aportaciones de manera periódica y eligiendo tanto el importe como el plazo o método de pago. En concreto, nuestros usuarios pueden crear su plan de inversión a partir de tan sólo 15 euros, pudiendo elegir hasta 9 ETFs diferentes en cada uno de sus planes.

Invierte SIN COMISIONES en Acciones y ETFs

*A partir de 100.000 € al mes, comisión del 0,2% (mín. 10 €). Puede aplicarse un 0,5% de tarifa de cambio de divisa. Invertir implica riesgos.

Hazte Cliente

¿Un viaje con amigas?

Descubre la inversión pasiva con los Planes de inversión y las carteras prediseñadas por los expertos de XTB

Saber más

FAQ

La deflación, también conocida como inflación negativa, es un fenómeno que surge cuando se produce una disminución de los precios de los bienes y servicios de un país durante un periodo de tiempo prolongado.

La deflación y la inflación son dos conceptos antagónicos, ya que la deflación representa la caída sostenida en los precios de un país, mientras que la inflación representa las subidas prolongadas.

La deflación y la desinflación son dos conceptos que presentan un importante matiz que los diferencia: el crecimiento de los precios. Mientras que en una deflación los precios disminuyen, en la desinflación los precios aumentan, aunque a un ritmo más reducido que antes, manteniéndose siempre en terreno positivo.

La deflación es un fenómeno que, por norma general, suele aparecer cuando la oferta de bienes y servicios de un país supera a la demanda y que puede aparecer por distintas causas, entre las que destacan: 

  • Reducción del consumo y la demanda. 
  • Exceso de producción. 
  • Políticas monetarias restrictivas. 
  • Ajustes estructurales. 
  • Crisis económicas. 
  • Avances tecnológicos y abaratamiento de costes. 

La deflación es un fenómeno que, pese a ir aparejado de una caída en los precios, puede traer graves consecuencias en la economía:ç

  • Caída del consumo. 
  • Reducción de los beneficios empresariales. 
  • Crece el desempleo y los salarios disminuyen. 
  • La inversión se paraliza.
  • Aumenta el valor real de la deuda. 

Existen algunos consejos que se pueden aplicar para reducir el impacto negativo de la deflación, entre los que se encuentran: 

  • Diversifica las inversiones.
  • No te dejes guiar por las emociones. 
  • Evita asumir nuevas deudas. 
  • Controla tu presupuesto personal. 
7 minutos

¿Qué es la inversión sostenible y qué ventajas ofrece?

7 minutos

¿Qué son los fondos de inversión y qué ventajas ofrecen?

9 minutos

¿Cómo invertir en la Bolsa de Estados Unidos?

Este material es una comunicación publicitaria. La presente comunicación publicitaria no es una recomendación de inversión o información que recomiende o sugiera una estrategia de inversión ni se incluye en el ámbito del asesoramiento en materia de inversión recogido en la Ley de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión.

La presente comunicación publicitaria se ha preparado con la mayor diligencia, transparencia y objetividad posible, presentando los hechos conocidos por el autor en el momento de su creación y está exento de cualquier elemento de análisis. Esta comunicación publicitaria se ha preparado sin tener en cuenta las necesidades del cliente ni su situación financiera individual, y no representa ninguna estrategia de inversión ni recomendación. 

En caso de que la comunicación publicitaria contenga información sobre el rendimiento o comportamiento del instrumento financiero al que se refiere, esto no constituye ninguna garantía o previsión de resultados futuros. El rendimiento pasado no es necesariamente indicativo de resultados futuros y cualquier persona que actúe sobre esta información lo hace bajo su propio riesgo.

XTB S.A. no es responsable de las acciones u omisiones del cliente, especialmente por la adquisición o disposición de instrumentos financieros, realizados con base en la información que contiene la presente comunicación publicitaria.