9:03 · 6 de julio de 2026

Las claves de la semana: ¿Puede el Ibex romper los 20.000 puntos?

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • La temporada de resultados marcará el rumbo de las bolsas. Tras meses impulsados por la inteligencia artificial, el mercado necesitará comprobar que las fuertes inversiones empiezan a traducirse en mayores ingresos, beneficios y márgenes, mientras la rotación se amplía hacia nuevos sectores.
  • El Ibex 35 pone a prueba los 20.000 puntos. El selectivo español mantiene un sesgo positivo gracias a la mejora del contexto energético y la rotación hacia sectores cíclicos, aunque creemos que sostener cotas claramente superiores exigirá una mejora adicional de los beneficios, especialmente en la banca.
  • La renta fija podría convertirse en el principal foco de riesgo del verano. La combinación de una Reserva Federal bajo presión, un mercado que cuestiona el calendario de tipos, la situación del Banco de Japón y la menor liquidez estival podría generar nuevas tensiones en los bonos y aumentar la volatilidad en los mercados financieros.

Los mercados afrontan la segunda mitad del año con un optimismo difícil de cuestionar. En apenas seis meses han sido capaces de superar importantes conflictos geopolíticos, un fuerte repunte del precio del petróleo, una de las mayores rotaciones del sector tecnológico de los últimos años y continuos cambios en las expectativas sobre la política monetaria. Lejos de deteriorarse, los principales índices mundiales vuelven a situarse en máximos históricos, apoyados por unos beneficios empresariales que continúan sorprendiendo al alza y por una economía que, de momento, mantiene un crecimiento superior al esperado.

El debate para el segundo semestre ya no consiste en determinar si la inteligencia artificial seguirá siendo el gran motor del mercado. Esa realidad parece descontada. La cuestión es si el crecimiento comenzará a extenderse a un número mayor de compañías y sectores o si el mercado seguirá dependiendo de un reducido grupo de empresas para justificar unas valoraciones cada vez más exigentes.

La próxima temporada de resultados será probablemente la más importante de los últimos años. Después de que las grandes tecnológicas hayan invertido cientos de miles de millones de dólares en inteligencia artificial, el mercado necesitará comprobar que ese esfuerzo empieza a traducirse en mayores ingresos, beneficios y márgenes. Ya no bastará con anunciar nuevas inversiones; los inversores exigirán evidencias de que esas inversiones generan rentabilidad.

Mientras tanto, la geopolítica pierde protagonismo. La reapertura parcial del estrecho de Ormuz, la fuerte caída del precio del petróleo desde los máximos alcanzados durante el conflicto con Irán y la estabilización de los mercados energéticos han devuelto el foco a los fundamentales empresariales. El principal riesgo para los próximos meses podría dejar de venir de Oriente Medio para trasladarse nuevamente a la política monetaria, los beneficios empresariales y la evolución del mercado de bonos.

La segunda mitad del año podría marcar el inicio de una nueva fase del mercado alcista: una etapa menos dependiente de las grandes tecnológicas y más apoyada en una ampliación del liderazgo hacia sectores tradicionalmente más rezagados. Los inversores se resisten a abandonar las acciones, simplemente están cambiando dónde invierten. La rotación es saludable.

Imagen de un ordenador en el que se ve una plataforma de inversión
 

¿Puede el Ibex 35 romper la barrera de los 20.000 puntos?

El Ibex 35 afronta uno de los momentos más importantes de los últimos años. Después de convertirse en uno de los índices más rentables de Europa y situarse muy cerca de la barrera psicológica de los 20.000 puntos, el mercado comienza a preguntarse si todavía queda recorrido o si, por el contrario, gran parte de las buenas noticias ya están descontadas.

Nuestra visión continúa siendo constructiva en parte de la renta variable española, aunque creemos que el comportamiento del índice será mucho más heterogéneo durante la segunda mitad del año. La fuerte concentración del Ibex 35 en el sector financiero hace que buena parte de su evolución dependa de la capacidad de los bancos para seguir sorprendiendo positivamente, algo que creemos será cada vez más complicado.

El contexto que impulsó las cotizaciones bancarias desde el año 2022 es diferente al actual. En aquel momento, las subidas de tipos respondían a una economía muy dinámica, a una inflación impulsada por un exceso de demanda, y en gran parte a los estímulos fiscales y monetarios. Hoy, sin embargo, una parte importante de las presiones sobre los precios procede del encarecimiento de la energía y de factores relacionados con la oferta. Si los bancos centrales mantienen una política monetaria demasiado restrictiva, el riesgo es que termine deteriorándose la demanda de crédito, aumente la morosidad y la curva de tipos puede aplanarse dejando de favorecer al negocio bancario como lo ha hecho hasta ahora.

Así por tanto la diferencia respecto a 2022 no está en el nivel de los tipos de interés, sino en el origen de la inflación. Cuando la inflación responde a una demanda fuerte, los bancos suelen ser uno de los grandes beneficiados; cuando responde a restricciones de oferta, el riesgo de provocar una desaceleración económica aumenta de forma significativa, reduciendo el potencial alcista del sector.

Sin embargo, también vemos oportunidades para otros sectores con un peso relevante dentro del Ibex 35. La estabilización de Oriente Medio y la fuerte caída del precio del petróleo mejoran las perspectivas para compañías ligadas al turismo y al transporte como IAG, mientras que la creciente inversión en inteligencia artificial puede terminar beneficiando indirectamente a empresas como ACS, Merlin o las utilities. Esta última industria podría consolidarse como uno de los sectores más interesantes durante el próximo trimestre. Históricamente, las compañías eléctricas y de infraestructuras energéticas suelen comportarse mejor en entornos de mayor incertidumbre y volatilidad, especialmente durante los meses de verano, cuando la menor liquidez puede amplificar los movimientos del mercado. Además de su carácter defensivo, muchas de estas empresas ofrecen una rentabilidad por dividendo elevada, lo que incrementa su atractivo en un contexto en el que los inversores buscan activos con flujos de caja estables y menor sensibilidad al ciclo económico.

A este perfil defensivo se suma una tendencia estructural que podría seguir impulsando al sector durante los próximos años: el crecimiento de la demanda eléctrica. El desarrollo de la inteligencia artificial está provocando un aumento sin precedentes del consumo energético debido a la expansión de los centros de datos, mientras que las temperaturas extremas continúan elevando la demanda de electricidad para refrigeración en numerosos países. Esta combinación de factores refuerza la necesidad de invertir en generación, redes de transporte y distribución eléctrica, situando a las utilities en una posición privilegiada para beneficiarse tanto de un escenario de crecimiento secular de la demanda como de una posible rotación hacia sectores más defensivos si aumenta la volatilidad en los mercados.

En conjunto, creemos que el Ibex 35 todavía puede intentar atacar los 20.000 puntos durante las próximas semanas si la temporada de resultados vuelve a sorprender positivamente y el entorno macroeconómico continúa estabilizándose. No obstante, pensamos que mantener cotizaciones claramente por encima de ese nivel exigirá una mejora adicional de los beneficios empresariales, especialmente en el sector bancario, donde el consenso mantiene unas expectativas que consideramos demasiado optimistas.

Por ello, aunque el sesgo de fondo continúa siendo positivo, creemos que el potencial alcista desde los niveles actuales es cada vez más limitado. Nuestro escenario base contempla una evolución mucho más selectiva, con un mayor protagonismo de sectores como turismo, infraestructuras, industria y utilities, mientras que la banca podría dejar de ser el principal motor del índice tras varios años liderando las subidas.

Bajo nuestras estimaciones, situamos el precio objetivo del Ibex 35 en torno a los 17.900 puntos, lo que implica que el mercado estaría cotizando por encima de nuestro escenario fundamental. Esto no impide que pueda alcanzar o incluso superar temporalmente los 20.000 puntos impulsado por el sentimiento inversor, pero creemos que mantener esos niveles requerirá una mejora de beneficios superior a la que actualmente descontamos.

Imagen de un jarrón con monedas

La verdadera tormenta del verano podría llegar en la renta fija americana

Mientras gran parte del mercado centra su atención en la temporada de resultados, creemos que el mayor foco de riesgo para este verano podría encontrarse en la renta fija. La llegada de Kevin Warsh ha supuesto un cambio importante en la comunicación de la Reserva Federal y ha llevado al mercado a descontar un banco central mucho más agresivo frente a la inflación. Sin embargo, nuestro escenario sigue siendo que la Fed esperará hasta septiembre antes de volver a subir los tipos de interés.

Paradójicamente, este escenario podría generar más volatilidad que una subida inmediata. Tras el contundente mensaje lanzado por Warsh en junio, una pausa en julio podría llevar a parte del mercado a cuestionar la credibilidad del nuevo presidente de la Reserva Federal. En un entorno donde Estados Unidos mantiene un elevado déficit fiscal y una enorme necesidad de financiación, cualquier pérdida de confianza puede traducirse rápidamente en mayores exigencias por parte de los inversores para comprar deuda pública, sobre todo a largo plazo.

A este riesgo se suma un segundo factor que está pasando mucho más desapercibido: Japón. El Banco de Japón continúa reduciendo su balance mientras el yen permanece cerca de mínimos de cuatro décadas frente al dólar. Aunque las autoridades japonesas han optado por no intervenir agresivamente sobre la divisa, el aumento de los rendimientos de la deuda japonesa reduce progresivamente su margen de actuación. Si Tokio terminara permitiendo tipos más elevados o necesitara movilizar parte de sus inversiones en deuda estadounidense para estabilizar su mercado doméstico, la presión sobre los bonos del Tesoro podría intensificarse todavía más.

En otras palabras, el riesgo no reside únicamente en la evolución del yen, sino en la posibilidad de que varios factores coincidan al mismo tiempo: una Reserva Federal menos restrictiva, unos inversores reduciendo exposición a la deuda pública, una menor liquidez propia del verano y un Banco de Japón con cada vez menos capacidad para contener las tensiones en su mercado de bonos. Si este escenario termina materializándose, el verdadero foco de volatilidad durante los próximos meses podría no estar en las bolsas, sino en la renta fija.

Imagen de una persona sostenida por cuerdas
 

Los cuatro riesgos que pueden cambiar el escenario

Aunque el escenario base continúa siendo positivo para la renta variable, especialmente si la temporada de resultados confirma el crecimiento esperado de los beneficios, existen varios factores que podrían alterar el comportamiento de los mercados durante los próximos meses.

El primero será la evolución de la renta fija. La combinación de una menor liquidez durante el verano, las dudas sobre el calendario de la Reserva Federal y la situación del mercado japonés podría generar un nuevo repunte de las rentabilidades de los bonos, endureciendo las condiciones financieras incluso sin nuevas subidas de tipos.

El segundo riesgo será comprobar si la inteligencia artificial empieza a justificar sus valoraciones. Durante los últimos años, el mercado ha premiado las enormes inversiones realizadas por las grandes compañías tecnológicas. Sin embargo, la próxima temporada de resultados exigirá algo más que anuncios de nuevos proyectos. Los inversores buscarán crecimiento real de ingresos, beneficios y márgenes. Cualquier decepción podría provocar una corrección en el sector con mayor peso dentro de los principales índices mundiales.

En Europa, el principal foco de atención seguirá siendo la banca. Tras varios trimestres beneficiándose de un entorno excepcional, unas expectativas demasiado optimistas sobre los beneficios o un deterioro del crecimiento económico podrían limitar el potencial del sector. Dado su elevado peso dentro del Ibex 35, cualquier revisión negativa tendría un impacto directo sobre el comportamiento del mercado español.

Por último, no conviene olvidar que el verano suele caracterizarse por una menor liquidez. La ausencia de numerosos inversores institucionales amplifica cualquier movimiento del mercado y aumenta la sensibilidad ante noticias inesperadas. Si alguno de los riesgos anteriores termina materializándose, la volatilidad podría ser considerablemente superior a la observada durante la primera mitad del año.

En definitiva, seguimos siendo constructivos con la renta variable para el segundo semestre, pero creemos que el liderazgo del mercado será mucho más amplio y selectivo que en los últimos dos años. Los fundamentales volverán a marcar el rumbo de las bolsas y serán los beneficios empresariales, más que la geopolítica, los que determinarán si el mercado alcista entra en una nueva fase o comienza a perder impulso.

Eventos de la semana

EEUU

Las actas de la última reunión de la Reserva Federal se publicarán el miércoles, en la que fue la primera reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh.

Warsh ha recalcado la importancia de combatir la inflación, y los mercados ya han descontado un mayor riesgo de que, como consecuencia, suban los tipos de interés. Sin embargo, declaró recientemente que, durante sus primeras semanas en el cargo, los riesgos de una mayor inflación disminuyeron gracias a la reducción de las tensiones en Oriente Medio. Además, los datos de empleo de Estados Unidos correspondientes a junio fueron mucho más débiles de lo esperado, revelando que la economía estadounidense creó apenas 57.000 puestos de trabajo durante el mes, a pesar de que la tasa de desempleo descendió ligeramente.

De momento, los mercados ya dan por descontado al 100% un aumento de 25 puntos básicos en diciembre, con un riesgo considerable de que se adelante a septiembre. Sin embargo, ante la disminución de las presiones inflacionarias y algunos indicios de debilidad en el mercado laboral, existe la posibilidad de que las subidas de tipos no se materialicen, lo cual actualmente es nuestro escenario base.

El informe del ISM sobre la actividad del sector servicios en junio, que se publicará el lunes, también podría despertar un mayor interés, ya que los inversores están atentos para ver si la economía estadounidense sigue mostrando signos de fortaleza.

Otros datos que se publicarán durante la semana incluyen los datos comerciales de mayo el martes, y los datos semanales de solicitudes de subsidio por desempleo y de ventas de viviendas existentes de junio el jueves.

Eurozona

El calendario de datos de la eurozona no es muy amplio esta semana. Alemania publicará el lunes los pedidos de manufactura y el martes los datos de producción industrial, ambos correspondientes a mayo. Los datos finales de inflación de Alemania y Francia para junio se publicarán el viernes, e Italia también anunciará los datos de producción industrial de mayo. El lunes se publicarán los datos del índice de precios al productor y del comercio minorista de la eurozona para mayo.

Si bien lo peor parece haber pasado en términos de inflación y su impacto en la actividad, la situación actual recuerda en algunos aspectos a dos de los mayores errores de política monetaria del BCE: las subidas de tipos de 2008 y 2011. En ambos episodios, el Banco Central Europeo endureció su política monetaria para combatir una inflación impulsada principalmente por el encarecimiento del petróleo y otras materias primas, es decir, por un shock de oferta y no por un exceso de demanda. El resultado fue que, pocos meses después, la institución tuvo que dar marcha atrás ante el fuerte deterioro del crecimiento económico y el agravamiento de la crisis financiera primero y de la crisis de deuda soberana después.

El Banco Central Europeo publicará el jueves las actas de su reunión de junio. El BCE elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos durante junio, situando el tipo de interés de referencia para los depósitos en el 2,25%.

Las reuniones de ministros de finanzas del Eurogrupo y del Comité Económico y Financiero (Ecofin) tendrán lugar el jueves y el viernes.

China

Todas las miradas están puestas en los datos de inflación de China que se publicarán el jueves, los cuales se analizarán para ver cómo se desarrolla el fenómeno de la reflación, ya que el impacto de la crisis iraní elevó los precios, pero la demanda interna sigue siendo débil.

Se prevé que la inflación se haya mantenido en el 1,2% interanual, mientras que se pronostica que la inflación de los precios al productor haya aumentado al 4,0% desde el 3,9% del mes pasado.

El descenso de los precios del petróleo tras el alto el fuego en Oriente Medio está empezando a presionar a la baja los precios de los combustibles, mientras que la presión sobre los precios de los alimentos se ha aliviado a medida que los precios de la carne de cerdo y las verduras se han estabilizado en general.

La débil demanda interna sigue lastrando el impulso inflacionario. Con la contracción del crecimiento de las ventas minoristas por primera vez desde la pandemia en mayo y la debilidad del mercado inmobiliario, las perspectivas de ingresos siguen siendo moderadas, indicaron.

El Banco Popular de China también tiene previsto anunciar el martes los datos de reservas de divisas correspondientes a junio.

Manuel Pinto

Responsable de análisis, CFA

Con más de 15 años de experiencia en los mercados financieros, Manuel Pinto ha desarrollado su carrera profesional en diversas entidades nacionales e internacionales, incluyendo varios años en banca privada en Suiza. En la actualidad dirige el Departamento de Análisis y Comunicación en XTB España. Posee la certificación CFA y es miembro acreditado EFA.

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